Casos de éxito en recircular: reutilización de un excedente de GRGs

13/08/2026
Una empresa industrial había acumulado un lote de GRGs de 1.000 litros que ya no necesitaba para su actividad habitual. Los contenedores se encontraban en buen estado, pero un cambio en sus procesos internos había reducido la necesidad de utilizar este tipo de recipientes.
Lo que inicialmente parecía un excedente de GRGs, puntual comenzó a convertirse en un problema de espacio. Los GRGs permanecían almacenados sin una fecha clara de salida mientras la empresa buscaba una alternativa que permitiera darles un nuevo uso.
Al mismo tiempo, otra compañía necesitaba incorporar contenedores industriales para sus operaciones y valoraba diferentes opciones para cubrir esta necesidad sin tener que adquirir todo el material nuevo.
Situaciones como esta muestran una realidad habitual en la industria: un producto puede dejar de ser necesario para una empresa y, sin embargo, seguir teniendo utilidad y valor para otra.
GRGs que todavía tienen mucho que ofrecer
Los GRGs, también conocidos como IBC (Intermediate Bulk Containers), son recipientes diseñados para el almacenamiento y transporte de diferentes tipos de productos.
Su utilización está extendida en sectores como la industria química, la alimentación, la agricultura, la gestión de aguas o diferentes actividades industriales y logísticas.
Cuando estos recipientes dejan de ser necesarios para su uso original, no significa necesariamente que hayan llegado al final de su vida útil. Dependiendo de sus características y estado de conservación, pueden ser reutilizados para nuevas aplicaciones.
Como explicamos en nuestro artículo sobre los beneficios de la reutilización de contenedores GRG, alargar la vida útil de estos recipientes puede convertirse en una alternativa tanto económica como ambientalmente interesante.
Por eso, antes de considerar un GRG como un residuo, es importante valorar si puede encontrar una segunda vida.
El excedente de GRGs: un problema de espacio y gestión
La empresa había utilizado los contenedores como parte de su operativa habitual. Con el tiempo, determinados cambios en sus procesos hicieron que una parte de los GRGs dejara de ser necesaria.
La primera opción fue mantenerlos almacenados hasta encontrar una posible utilización futura.
Sin embargo, el tiempo pasó y los contenedores continuaron ocupando espacio dentro de las instalaciones. Aunque individualmente cada unidad podía parecer poco significativa, la acumulación de un lote completo suponía una cantidad considerable de superficie destinada a un material que ya no participaba en la actividad diaria.
Además del espacio ocupado, mantener almacenado un excedente durante largos periodos dificulta la gestión de los almacenes y puede generar costes asociados a su conservación y manipulación.
La empresa necesitaba, por tanto, encontrar una salida que permitiera liberar espacio sin desaprovechar el valor de unos contenedores que todavía podían utilizarse.
Cuando el excedente de una empresa es un recurso para otra
Encontrar una empresa interesada en un lote de GRGs no siempre resulta sencillo.
Aunque existe demanda de este tipo de contenedores, la empresa que dispone del excedente puede no tener contactos directos con potenciales compradores o desconocer qué sectores pueden necesitar ese material.
Esta falta de conexión entre oferta y demanda provoca que materiales que todavía pueden ser aprovechados permanezcan almacenados o terminen siguiendo vías de gestión menos orientadas a su reutilización.
La reutilización de materiales permite precisamente cambiar esta dinámica. En lugar de fabricar o adquirir nuevos productos cada vez que aparece una necesidad, se pueden aprovechar recursos que ya existen.
En nuestro artículo sobre reutilización de materiales como alternativa al reciclaje explicamos cómo esta estrategia permite alargar la vida útil de productos y materiales, reduciendo al mismo tiempo el consumo de nuevas materias primas.
En este caso, la empresa publicó el lote de GRGs en recircular, indicando sus características, cantidad disponible, estado y ubicación.
A partir de ahí, otras empresas interesadas pudieron conocer la disponibilidad del material y valorar si encajaba con sus necesidades.

La operación: una segunda vida para los contenedores
Entre las empresas interesadas se encontraba una compañía que necesitaba incorporar nuevos recipientes para sus procesos de almacenamiento.
La posibilidad de acceder a GRGs ya existentes suponía una alternativa a adquirir todos los contenedores nuevos.
Tras revisar las características del lote y comprobar que los recipientes eran adecuados para el uso previsto, ambas partes llegaron a un acuerdo.
La operación permitió organizar la recogida de los contenedores y trasladarlos desde las instalaciones de la empresa que ya no los necesitaba hasta su nuevo destino.
De esta manera, los GRGs dejaron de ocupar espacio en un almacén donde ya no tenían una función y pasaron a formar parte de la operativa de otra empresa.
El material no desapareció: cambió de usuario.
Y precisamente ahí reside una de las claves de la reutilización industrial.
La reutilización de contenedores industriales y bidones permite prolongar su vida útil y reducir la necesidad de fabricar nuevos recipientes cuando los existentes todavía pueden seguir cumpliendo una función.
Beneficios para ambas empresas
La operación permitió generar valor para las dos partes.
Por un lado, la empresa que disponía del excedente pudo liberar espacio y dar salida a unos activos que ya no necesitaba, recuperando además parte de su valor.
Por otro, la empresa compradora consiguió acceder a contenedores que podían cubrir sus necesidades sin tener que recurrir exclusivamente a la adquisición de unidades nuevas.
Pero los beneficios no fueron únicamente económicos.
Al prolongar la vida útil de los GRGs, se evitó que unos recipientes todavía aprovechables quedaran infrautilizados y se redujo la necesidad de fabricar nuevos contenedores para cubrir una demanda que podía satisfacerse mediante unidades ya existentes.
Este tipo de operaciones contribuye así a aprovechar mejor los recursos disponibles y a avanzar hacia modelos de producción y consumo más circulares.
De excedente industrial a recurso
Este caso refleja una situación que puede repetirse en numerosos sectores industriales.
Los cambios en los procesos productivos, las modificaciones en las necesidades de almacenamiento o la renovación de determinados sistemas pueden generar excedentes de materiales y equipos que todavía conservan un valor importante.
El reto está en encontrar una nueva salida antes de que ese excedente termine convirtiéndose en un problema de almacenamiento o en un residuo.
En el caso de los GRGs, su resistencia y sus múltiples aplicaciones hacen que la reutilización pueda ser una alternativa especialmente interesante cuando las condiciones del recipiente permiten continuar utilizándolo.
Conectar a la empresa que tiene el material con aquella que lo necesita permite transformar una situación de excedente en una oportunidad.
Porque en economía circular, que un material ya no sea necesario para una empresa no significa que haya dejado de ser útil.
