El aluminio es uno de los metales con mayor presencia en la corteza terrestre.

Pero esta abundancia natural no debe considerarse una carta blanca. Al fin y al cabo, su refino genera un notable impacto ambiental.

Así que desde recircular nos hemos propuesto que descubras el potencial de los subproductos y residuos de aluminio.

Porque el contenedor amarillo en el que depositas las latas de aluminio solo es una etapa más de una historia recircular.

Una historia que empieza con la bauxita pero que nunca termina

La bauxita es la principal fuente para obtener alúmina, la materia prima a partir de la que se fabrica el aluminio.

Principales productores de bauxita y resumen gráfico de los residuos de aluminio que se producen
Fuente: GRID Arendal

La extracción de la alúmina se realiza mediante el proceso Bayer, que aísla este elemento de otros presentes en la roca.

Posteriormente y mediante electrólisis (proceso Hall–Héroult), se obtiene el aluminio, que antes de salir al mercado, se purifica, alea y moldea según las necesidades. Cabe comentar que en este proceso es habitual el uso de bloques de grafito como los que tenemos en la plataforma que actúan como ánodos.

Pero lo mejor, desde el punto de vista de la economía circular, es lo que ocurre a partir de este punto, con la aparición en escena del aluminio secundario.

Porque este metal, tal y como recuerdan desde la Asociación para el Reciclado de Productos de Aluminio (ARPAL), puede reciclarse de forma indefinida sin perder ninguna de sus propiedades.

De hecho, más del 75 % del aluminio producido hace un siglo todavía está en uso, reciclándose cada año miles de toneladas cuyos residuos se pueden encontrar o publicar en nuestra plataforma de valorización.

Esta elevada reciclabilidad coloca a los residuos de aluminio, junto con el papel y el vidrio, entre los mercados de materias primas secundarias que mejor funcionan en la UE.

Subproductos y residuos de aluminio, ¿qué podemos hacer con ellos?

El aluminio es uno de los reyes de la circularidad.

Pero sus subproductos y residuos también pueden ser valorizados y aprovechados. Y es aquí donde entra en juego nuestra plataforma vitaminada con IA y blockchain.

Así, en nuestra categoría de metales, puedes encontrar residuos de aluminio procedentes del proceso de fabricación.

Residuos de origen metálico de la plataforma de valorización de recircular (Julio 2024)

No obstante, hay más donde rascar. Algunos avances, además, son impresionantes.

El barro o lodo rojo, el colorido residuo que deja la fabricación de aluminio

Uno de los residuos más característicos de la producción de aluminio es el lodo rojo que resulta del proceso Bayer.

Este barro, constituido por óxidos de hierro, aluminio y titanio, destaca por su elevada alcalinidad. Su pH, de 10 o más, puede llegar a provocar quemaduras cáusticas, como ocurrió en el accidente de la planta de alúmina de Ajka (Hungría) en 2010.

Uno de los mayores quebraderos de cabeza en la gestión de este residuo es su almacenamiento. Como apunta David Rubinos en su tesis doctoral, el apilamiento en seco precisa de enormes superficies de terreno. Y si tenemos en cuenta que se producen unos 150 millones de toneladas métricas de lodo rojo al año (con una reutilización inferior al 2 %), es fácil hacerse una idea de la magnitud del problema.

Así que en los últimos años se han desarrollado numerosas iniciativas de investigación para su aprovechamiento.

Una de las más prometedoras, por ejemplo, es la dirigida por un equipo del Instituto Max Planck, que ha demostrado que, a partir de este lodo rojo, es posible la producción de acero ecológico.

Otros residuos de aluminio a tener en cuenta

Pero el lodo rojo no es el único residuo que se puede valorizar.

Las escorias salinas, por ejemplo, consideradas como un residuo peligroso, también fueron el objeto de atención de un proyecto de la Universidad Pública de Navarra. El equipo de investigación logró transformar estos residuos en adsorbentes y fotocatalizadores para eliminar sustancias contaminantes.

Y, por supuesto, las escorias de aluminio y la chatarra son también recursos válidos para la producción de aluminio secundario.

En resumen

La valorización de los residuos de aluminio es una estrategia clave para promover la sostenibilidad y reducir el impacto ambiental de la industria.

Desde recircular queremos poner nuestra plataforma al servicio de la industria del aluminio y las empresas de reciclaje para que los residuos de aluminio sigan siendo útiles.

Tenemos el convencimiento de que gracias a la investigación, el desarrollo de nuevas soluciones y el trabajo conjunto de los diversos agentes (gobiernos, universidades, industria, etc.), podemos asegurar un futuro más sostenible para todos.