La simbiosis industrial en polígonos industriales es, sobre el papel, una de las formas de materialización de la economía circular más potentes.

Pero su implantación sigue siendo limitada, no tanto por falta de potencial como por falta de conexión entre empresas que tienen excedentes, subproductos o maquinaria infrautilizada almacenada y negocios que podrían aprovecharlos.

Un 38 % de las empresas ya hace simbiosis industrial sin saberlo

Lo curioso es que esta falta de conexión entre la oferta y la demanda no impide que las empresas hagan intercambio de residuos por su cuenta, como mostró la encuesta del Observatorio de Simbiosis Industrial de la Comunitat Valenciana a 389 empresas industriales.

El término “simbiosis industrial” era muy poco conocido entre los negocios encuestados, pero cuando en el diagnóstico se abordó el día a día de las empresas, el resultado fue que el 38 % ya había intercambiado residuos o recursos con otras empresas.

Es decir, la simbiosis industrial en los polígonos industriales existe, al menos en una fase embrionaria, porque se ceden excedentes y se comparten subproductos. Pero faltan las herramientas para sistematizarla y escalarla.

Donde tú ves residuos, recircular ve oportunidades

Por qué el intercambio de residuos entre empresas no termina de despegar

El mencionado diagnóstico reveló también una serie de barreras, entre ellas, las trabas burocráticas, la falta de formación o la incierta rentabilidad de la inversión.

Simbiosis industrial en polígonos industriales, ¿cuáles con las principales barreras?
Fuente: Observatorio de Simbiosis Industrial de la Comunitat Valenciana

Estos obstáculos, en cierta forma, explican por qué algunas iniciativas de simbiosis industrial no llegan a desarrollarse más allá de los proyectos piloto.

Iniciativas como el proyecto europeo Circular Challenge trabajan para superar estas barreras en polígonos industriales de Castilla y León y Portugal, combinando acciones de capacitación con la creación de ecosistemas de simbiosis.

Lo que hace que la simbiosis industrial en polígonos industriales funcione de verdad

La simbiosis industrial, como ya comentamos en otro artículo, aporta numerosos beneficios tangibles:

  • ahorro en la compra de materiales;
  • reducción de costes en la gestión de residuos;
  • disminución del volumen de residuos generado;
  • reducción en la extracción de recursos naturales, y
  • mejor posicionamiento en la transición ecológica.

La OIT ha documentado, por ejemplo, que estas redes generan empleo directo e indirecto, tanto en las empresas participantes como en la logística, tratamiento y valorización de residuos. Estos datos aparecen recogidos en estudios de América Latina, pero entendemos que los mecanismos son extrapolables a otros contextos geográficos.

Pero la llave que posibilita que estas iniciativas tengan éxito es que haya alguien encargado de que las sinergias potenciales se materialicen.

El programa de FEPEVAL y la Diputación de Alicante lo demostró en 2024 con una metodología aplicada en 14 áreas industriales y más de 100 empresas participantes que identificó 459 sinergias potenciales. Materializarlas supondría un ahorro de 7 millones de euros anuales y evitaría que 100 000 toneladas de residuos acabaran en el vertedero.

Ahora bien, identificar las sinergias es una cosa y llevarlas a la práctica, otra. El proyecto CORALIS, financiado por el programa Horizonte 2020 y coordinado en España por la Fundación CIRCE, dio ese paso en Basauri, demostrando que la recuperación de calor residual en la industria siderúrgica es viable cuando un agente o facilitador acompaña el proceso desde el diseño a la ejecución.

El papel de recircular en la simbiosis industrial

Desde recircular actuamos como ese facilitador tan necesario. Actualmente participamos en dos iniciativas:

  • Polígono de Villalonquéjar, en Burgos, activo desde mayo de 2024 y con empresas realizando transacciones de residuos, subproductos, excedentes o maquinaria a través de nuestra plataforma, y
  • Polígono Empresarial de Sant Lluís, en Menorca, con una dinámica diferente a la del caso burgalés porque en una isla exportar residuos e importar materias primas tiene un coste añadido.

En el caso menorquín también cuenta el peso del turismo. Un artículo de 2020 de la revista Economía Industrial ya apuntaba el potencial de la simbiosis industrial en los destinos turísticos, señalando a recircular como una de las plataformas capaces de articular el proceso.

El modelo es similar en ambos casos: acceso gratuito a la plataforma para las empresas del polígono, acompañamiento en el proceso de registro, identificación de sinergias y generación de informes de impacto.

Un modelo replicable para los polígonos industriales que quieran dar el paso

La pregunta no es si hay potencial para intercambiar residuos y recursos. Como has podido ver, hay empresas que ya lo están haciendo por iniciativa propia.

La cuestión es quién dinamiza todo este proceso y evita que se quede en un cajón.

Si gestionas un polígono industrial o formas parte de su tejido empresarial, aquí puedes ver cómo trabajamos con estas áreas empresariales.

Convierte lo que te sobra en oportunidades con recircular