Economía circular en 2025: avances, frenos y un largo camino por recorrer

La economía circular en 2025 prometía un poco más.
Ha tenido sus luces, materializadas en nuevos marcos regulatorios en Europa o el primer protocolo global de medición. Pero las sombras también se han hecho presentes, con normas congeladas, tratados que no llegaron a puerto e indicadores que no mejoran al ritmo necesario.
En este sentido, el dato que quizás mejor resume el año es este: el porcentaje de materiales secundarios que entra al mercado se sitúa en el 6,9 %, por debajo del 7,2 % de 2018 (Circularity Gap Report 2025).
Este porcentaje, en esencia, significa que seguimos extrayendo más recursos de los que reintroducimos en el ciclo productivo.
Pero también significa que hay margen enorme para mejorar. Y ya existen las herramientas para hacerlo realidad.
Las luces de la economía circular en 2025
El año empezó con buenas sensaciones.
En febrero entró en vigor el Reglamento (UE) 2025/40 sobre envases y residuos de envases (PPWR), que deroga la Directiva 94/62/CE y establece un marco directamente aplicable en todos los Estados miembros. Sus principales obligaciones comenzarán a aplicarse a partir de agosto de 2026, tras un período transitorio de 18 meses.
El PPWR armoniza a escala de la UE requisitos y objetivos en materia de diseño de envases, reciclabilidad, contenido reciclado y, en parte, reutilización, reduciendo las divergencias entre legislaciones nacionales, aunque los Estados miembros conservan cierto margen en su ejecución práctica, controles y régimen sancionador
La COP30 de Belém incluyó por primera vez una jornada específica sobre economía circular entrando en la conversación climática con un protagonismo nunca antes alcanzado.
También se lanzó el Global Circularity Protocol, promovido por el World Business Council for Sustainable Development con empresas como Apple, IKEA y Toyota.
Es un nuevo estándar global para medir la circularidad empresarial. Voluntario, sí, pero ofrece un lenguaje común que hasta ahora no existía.
En 2025, España ha experimentado avances significativos en el marco de la economía circular, con una tasa de uso circular de materiales que alcanzó el 8,5 %, superando el promedio global aunque por debajo de la media UE del 11,8 %.

La economía española, en palabras de la Fundación Cotec, «hoy produce más riqueza utilizando menos materiales que hace diez años».
La razón la encontramos en la productividad de recursos, que subió a 3,53 euros por kilo de material en 2024 (contra 2,99 €/kg de la UE). Este dato significa que la economía crece con menos impacto ambiental, junto con el liderazgo de regiones como Madrid y Cataluña.

Las sombras de la economía circular en 2025
De entre los puntos negros que nos deja este 2025 en materia de circularidad, destacamos la suspensión en junio de la Green Claims Directive, que iba a regular las declaraciones ambientales de las empresas y que en materia de economía circular, buscaba impulsar «la sostenibilidad a lo largo del ciclo de vida de los productos, desde la producción hasta la disposición final».
Otro de los varapalos de 2025 llegó desde Ginebra, con el cierre sin acuerdo del Tratado Global de Plásticos tras tres años de negociación. La falta de consenso sobre límites de producción dejó el acuerdo en el aire. Sigue siendo una asignatura pendiente de la gobernanza internacional.
En el ámbito nacional, las sombras también pesan: España cierra el año por debajo de los objetivos.
El porcentaje real de reciclaje se estima en torno al 41-43 % (41,2 % en 2022), muy por debajo del 55 % exigido por Europa para 2025, e incluso del 60 % en recogida selectiva.
Asimismo, el SDDR, el sistema de depósito y retorno, se ha aplazado hasta 2029.
La oportunidad sigue ahí
Estas sombras no anulan el camino recorrido.
El PPWR está en vigor y las empresas tienen que adaptarse. El Global Circularity Protocol ofrece una metodología que puede convertirse en estándar de mercado. La financiación europea sigue activa para proyectos circulares.
Y hay algo que no depende de la regulación: cada empresa puede decidir hoy cómo gestiona sus materiales, sus excedentes y sus equipos. Alargar la vida útil de un activo, dar salida a un stock parado, sustituir material virgen por secundario. Son decisiones que generan valor económico y ambiental sin esperar a que nadie legisle.
En recircular no somos ajenos a la incertidumbre que se palpa en las empresas ante la situación geopolítica internacional, la falta de decisión en avances reales y el retroceso de algunas normativas. El interés de hace unos años por la economía circular parece haberse ralentizado en muchas empresas, reduciéndose a iniciativas puntuales sin que ello signifique realizar cambios sustanciales.
Sin embargo, seguimos apostando por ella, porque la oportunidad es real: sostenibilidad, resiliencia organizativa, ahorro económico y anticipación a una regulación que, tarde o temprano, llegará.
Además, vemos tendencias positivas, como que la reutilización en entornos industriales funciona. La gran mayoría de las ventas en nuestra plataforma son para reutilización, confirmando esta tendencia por segundo año consecutivo. También hemos abierto nuevas líneas de colaboración con ayuntamientos, asociaciones empresariales y polígonos industriales, ampliando los ámbitos donde la circularidad tiene futuro.
Qué mirar en 2026
El próximo año traerá la aplicación efectiva del PPWR, la posible propuesta de una Circular Economy Act europea y más presión sobre los Estados miembros para demostrar resultados.
También veremos si el Global Circularity Protocol gana tracción entre empresas medianas, no solo entre las grandes.
Las señales a vigilar son concretas:
- Más reparación y vida útil.
- Menos reciclaje como única métrica.
- Reducción real de materias vírgenes, no solo porcentajes.
- Mercados de materiales secundarios con demanda estable.
Desde recircular vamos a reforzar las líneas de trabajo territorial que hemos abierto este año, explorando modelos de colaboración que permiten reducir residuos a escala local y generar valor para las empresas participantes. Seguiremos impulsando la reutilización industrial y el desarrollo de mercados secundarios, ayudando a transformar estrategias en acciones concretas.
Porque la economía circular solo avanza cuando se implementa.
