Cómo aumentar el impacto ambiental positivo en las compras de la empresa

El departamento de compras lleva años midiendo proveedores por precio, plazo y calidad, tres variables que ocupan tres columnas en un Excel y que, para muchas empresas, han bastado para tomar decisiones.
Pero algo está cambiando. Cada vez más negocios descubren que generar un impacto ambiental positivo no depende solo de lo que fabrican o de cómo gestionan sus instalaciones. Depende, sobre todo, de lo que compran.
Pueden instalar paneles solares, reducir el consumo de agua en planta y separar residuos con rigor. Y aun así, la mayor parte de su huella de carbono sigue entrando por la puerta de atrás, camuflada en cada pedido de materiales, cada contrato de servicios, cada proveedor que nadie ha evaluado más allá del precio.
Las compras son el punto ciego de muchas estrategias ambientales. Y también el lugar donde la economía circular deja de ser teoría y empieza a traducirse en decisiones concretas tales como elegir materiales recuperados, equipos reacondicionados o excedentes industriales que ya existen en lugar de fabricar desde cero.
Compras con impacto ambiental positivo: de la intuición al método
La norma UNE-ISO 20400 define las compras sostenibles como aquellas que buscan el mayor impacto positivo ambiental, social y económico durante todo el ciclo de vida del producto o servicio.
No se trata de comprar “verde” por imagen. Se trata de integrar criterios ASG (ambientales, sociales y de gobernanza) en cada decisión de aprovisionamiento.
La Orden TED/1211/2022, que regula las ayudas al impulso de la economía circular en el marco del PERTE, ya señala la importancia de integrar criterios de sostenibilidad en las compras empresariales. Y la Directiva (UE) 2024/1760 sobre diligencia debida en materia de sostenibilidad ya lo exige: las grandes empresas deberán aplicar la diligencia debida a lo largo de toda su cadena de actividades, incluida su cadena de suministro, y podrán llegar a responder civilmente si incumplen estas obligaciones y se producen daños en materia de derechos humanos o medio ambiente.

Lo que ganas cuando tus compras dejan una huella positiva
Generar un impacto ambiental positivo a través de las compras de tu empresa es sinónimo de gestión de riesgos, eficiencia y posicionamiento.
La ciudad de Helsinki exigió equipos informáticos eficientes en sus licitaciones y consiguió una reducción del 27 % en emisiones de CO₂. Public Health Wales, al mudarse de oficinas, priorizó la reutilización del mobiliario existente: evitó 41 toneladas de residuos y 134 toneladas de CO₂, según datos del programa europeo Procura+.

No son excepciones. Son señales de un cambio que también afecta al sector privado. Acer, por ejemplo, aplica una tarjeta de puntuación ASG a sus proveedores: en 2024, el 71 % obtuvo calificación “excelente”.
¿Por qué lo hacen? Porque han entendido que las compras responsables no solo reducen impacto. También
- generan valor;
- reducen el riesgo reputacional;
- disminuyen la exposición a problemas de suministro, y
- mejoran el acceso a financiación ligada a criterios ESG.
Compras circulares, el siguiente paso
Aquí es donde entra la economía circular. Y donde muchas empresas se quedan a medias.
Aplicar criterios de sostenibilidad está bien. Pero si solo exiges certificaciones a tus proveedores y sigues comprando siempre nuevo, el impacto real es limitado.
Las compras circulares van un paso más allá: priorizan materiales reutilizados, equipos reacondicionados, excedentes industriales que otras empresas ya no necesitan.
No es un concepto abstracto. Es una práctica que ya funciona.
En recircular conectamos empresas que tienen residuos, materiales, equipos o subproductos infrautilizados con otras que pueden darles uso. Lo que antes era un coste de gestión de residuos se convierte en un recurso con valor económico y ambiental.
¿Por dónde puedes empezar? Por revisar qué compras podrían cubrirse con materiales de segunda vida: herramientas, maquinaria, envases industriales, materias primas secundarias.
El diferencial de precio puede llegar hasta el 60 %. Y la reducción de huella de carbono, según el tipo de producto, puede alcanzar entre el 18 % y el 37 %.
Comprar mejor, no solo comprar menos
El impacto ambiental positivo no se consigue solo reduciendo. También se consigue eligiendo mejor.
Y eso empieza en el departamento de compras, revisando proveedores, incluyendo criterios ambientales en las evaluaciones, explorando estrategias vinculadas a la economía circular.
No hace falta reformar toda la política de aprovisionamiento de golpe. Basta con empezar por una categoría, medir resultados y escalar.
En recircular podemos ayudarte a identificar esas oportunidades.
Porque cada compra es una decisión. Y cada decisión, una oportunidad de generar un impacto ambiental positivo.
