Simbiosis industrial: cuando el residuo de una empresa se convierte en recurso para otra

¿Y si lo que para una empresa es un residuo fuera precisamente lo que otra necesita?
Esta es la idea detrás de la simbiosis industrial, un modelo de colaboración en el que empresas de diferentes sectores comparten y aprovechan recursos, materiales, energía o subproductos que, de otro modo, podrían acabar desechados. El objetivo es sencillo: aprovechar mejor los recursos existentes y reducir la generación de residuos, creando nuevas oportunidades de colaboración entre empresas. Y lo más interesante es que no se trata solo de una idea teórica. Existen proyectos reales que llevan décadas demostrando que funciona.
Kalundborg: el referente de la simbiosis industrial
Kalundborg, en Dinamarca, es, probablemente, el ejemplo más conocido de simbiosis industrial a nivel internacional. El ecosistema de Kalundborg comenzó a desarrollarse en 1972 a partir de colaboraciones entre empresas de la zona. Con el tiempo, estas relaciones fueron creciendo hasta formar una red en la que actualmente se intercambian más de 30 flujos de materiales (como vapor, energía, agua, yeso sintético, cenizas volantes y lodos orgánicos entre refinerías, plantas energéticas, biotecnológicas y de construcción). La clave no está en una única colaboración, sino en la creación de un ecosistema industrial en el que los recursos de unas empresas pueden convertirse en insumos para otras.
De un centro de datos a una piscifactoría: cuando dos sectores encuentran una oportunidad común
Uno de los ejemplos más recientes se encuentra en Rjukan, Noruega. El centro de datos de Green Mountain genera calor como parte de su actividad. A unos 800 metros se encuentra una planta de producción de trucha de Hima Seafood. ¿La conexión? El calor que genera el centro de datos puede aprovecharse para mantener estable la temperatura del agua utilizada en la piscifactoría. Para hacerlo posible, ambas instalaciones están conectadas mediante tuberías subterráneas que permiten transportar ese calor. La primera fase del proyecto puede reutilizar hasta aproximadamente 1,75 MW de calor, mientras que una segunda fase contempla ampliar la capacidad hasta 8 MW. Así, un excedente de una actividad industrial se convierte en un recurso útil para otra. Este caso demuestra algo importante: las oportunidades de simbiosis industrial pueden aparecer incluso entre empresas que aparentemente no tienen nada que ver.
De los polígonos industriales a los clústeres: la simbiosis a escala local
Esta idea también puede trasladarse a otros entornos industriales como el North Kent Industrial Cluster en el Reino Unido, donde empresas papeleras, de construcción y energéticas intercambian vapor y residuos para optimizar su impacto y avanzar hacia la descarbonización.
En España, por ejemplo, existen iniciativas que buscan aplicar estos principios a los polígonos industriales. En Villalonquéjar (Burgos), recircular ha colaborado con la asociación empresarial del polígono y la Oficina de Economía Circular para facilitar el intercambio de recursos entre las empresas del parque y con organizaciones externas. Puedes conocer más sobre esta iniciativa en nuestro artículo sobre polígonos industriales circulares y simbiosis industrial.
¿Qué puede compartir una empresa con otra?
Cuando hablamos de simbiosis industrial, no tenemos por qué pensar únicamente en grandes proyectos energéticos. Las oportunidades pueden estar en recursos mucho más habituales:
- Residuos y subproductos.
- Excedentes de materias primas.
- Materiales sobrantes.
- Productos fuera de especificación.
- Palés y embalajes reutilizables.
- Maquinaria y equipamiento que ya no se utiliza.
- Excedentes de stock.
- Determinados flujos de energía o agua.
- Espacios libres y recursos humanos.
En todos estos casos existen las mismas preguntas: ¿Puede tener este recurso una segunda utilidad dentro de otra empresa? O, ¿puede compartir con otra entidad este recurso, espacio o proceso que yo no estoy aprovechando lo suficiente? Responderlas puede permitir reducir residuos y consumo de materias primas y, al mismo tiempo, generar nuevas oportunidades económicas. Precisamente, la valorización de recursos industriales permite identificar qué materiales conservan valor y qué alternativas existen para reincorporarlos a nuevos usos.
En recircular analizamos estas posibilidades desde una perspectiva técnica, económica y circular. Puedes profundizar en ello en nuestro artículo sobre cómo identificar y valorizar residuos industriales.

El gran reto: encontrar la conexión
La dificultad muchas veces no está en que no existan recursos aprovechables. Está en encontrar quién puede necesitarlos. Una empresa puede generar regularmente un determinado material y no conocer ninguna organización interesada en él. Al mismo tiempo, otra puede estar buscando ese mismo material y no saber dónde encontrarlo. La oportunidad existe, pero ambas empresas no están conectadas y aquí es donde la digitalización puede convertirse en un aliado de la economía circular.
Las plataformas digitales permiten hacer visibles los recursos disponibles, conocer sus características y facilitar la búsqueda de posibles empresas interesadas. En recircular trabajamos precisamente para facilitar estas conexiones: nuestra plataforma permite dar visibilidad a residuos, subproductos, excedentes, materiales y equipos de segunda mano que todavía pueden tener valor para otras empresas. Además, la incorporación de inteligencia artificial permite identificar oportunidades de reutilización y valorización entre los recursos disponibles y las necesidades de las empresas. Puedes conocer cómo aplicamos esta tecnología en nuestro artículo sobre inteligencia artificial aplicada a la valorización de residuos.
De residuo a recurso: una oportunidad para las empresas
La simbiosis industrial plantea un cambio de perspectiva. En lugar de considerar el residuo únicamente como algo que hay que gestionar, podemos empezar a preguntarnos qué valor conserva y quién podría aprovecharlo. No siempre será posible encontrar una segunda aplicación. La viabilidad dependerá de factores técnicos, económicos, logísticos y normativos, pero identificar esas posibilidades es el primer paso. Porque la economía circular no consiste únicamente en reciclar más. También consiste en aprovechar mejor lo que ya existe, conectar a quienes tienen recursos disponibles con quienes los necesitan y crear nuevas oportunidades a partir de ellos.
¿Y si el próximo recurso que necesita tu empresa ya lo tiene otra? En recircular ayudamos a las empresas a identificar oportunidades de reutilización y valorización para sus recursos industriales y a conectar con otras organizaciones que pueden aprovecharlos.

Fuente de los ejemplos: Circular, “Industrial symbiosis in action: The partnerships turning waste into resources”, 23 de septiembre de 2026. El artículo recoge los casos de Green Mountain y Hima Seafood en Noruega, Kalundborg y el North Kent Industrial Cluster.